La historia de Isabella de Valbuena se desarrolla en la árida región de Extremadura, un lugar donde el sol quema fuertemente y el calor es casi inaguantable. Para Isabella, de dieciocho años, el calor del sol era menos insoportable en comparación con el frío emocional que sentía en su interior. La situación es angustiosa, ya que se encuentra en una sala, con las manos entrelazadas mientras su destino se decide entre dos hombres que negocian el acuerdo de su casamiento como si de una transacción comercial se tratara.
Un Matrimonio Sin Amor
Isabella es tratada como un objeto, un recurso más para alimentar y cuidar de una familia rota. Su padrastro, el Barón de Almonte, la considera un medio para mejorar sus finanzas, mientras que Don Ricardo de Montero, el hombre al que se la „vende”, busca desesperadamente una madre para sus tres hijos. La falta de preguntas sobre sus deseos o sueños resalta la deshumanización de Isabella en esta transacción; ella no es más que un „buen negocio”. En el momento en que Don Ricardo acepta el trato, Isabella es tomada de su hogar para ser la nueva esposa y madre en la Hacienda de los Olivos.